
El anteproyecto es la etapa donde se define la idea: distribución, superficies, relación con el terreno, materialidad general y una primera imagen del resultado. Sirve para tomar decisiones y para tener una noción de escala y de costo, pero todavía no alcanza para construir.
El proyecto ejecutivo es la traducción constructiva de esa idea: planos de detalle, cortes, planillas de carpinterías, replanteos de instalaciones, especificaciones técnicas y todo aquello que un constructor necesita para ejecutar sin interpretar.
La diferencia práctica se ve en la obra. Con un buen ejecutivo, los adicionales bajan y los plazos se cumplen, porque las decisiones ya fueron tomadas en el papel y no en el momento en que el albañil pregunta cómo sigue.
Si tu proyecto está en etapa de idea, empezá por un anteproyecto. Si ya tenés la idea validada y querés construir con previsibilidad, el paso siguiente es el proyecto ejecutivo, que trabajamos siempre a medida y con seguimiento 1:1.